Texto de presentación del seminario “Culturas Políticas” (Vitoria-Gasteiz, septiembre de 2011).

III Encuentro de Jóvenes Investigadores de la Asociación de Historia Contemporánea (AHC). Facultad de Letras – Universidad del País Vasco. Vitoria-Gasteiz, 13-16 de septiembre de 2011.

          Como introducción a un seminario dedicado a culturas políticas, creo que es de rigor comenzar comentando que actualmente el concepto de cultura política goza de una aceptación creciente en la Historiografía como herramienta analítica que permite asumir buena parte de las implicaciones teóricas y metodológicas de los giros lingüístico y cultural. No obstante, la concepción teórica y el manejo metodológico que se hacen de este concepto es muy variada y, en muchas ocasiones, los análisis de las culturas políticas sólo tienen en común la denominación.

           En gran parte ello se debe a que el origen y primera difusión del concepto analítico de Cultura Política se realizó desde la Ciencia Política funcionalista, donde se le dotó de caracteres muy marcados, los cuales hoy en día chocan frontalmente con las nociones más actuales del concepto que, en mayor o menor medida, hemos de situar en un campo interdisciplinar conocido como nuevo análisis cultural. Al margen de ambos campos, el politológico tradicional y el culturalista, existen también otros usos del concepto que, en realidad, remiten a la tradicional historia política y de las ideas y el pensamiento político.

          La verdad es que hoy día no hay ya muchos historiadores que sigan utilizando el concepto politológico tradicional de cultura política –sí hay más sociólogos y politólogos– y probablemente lo que predomina es el intento de asumir las nueva concepción analítica culturalista partiendo de planteamientos historiográficos tradicionales, por cuanto esa deriva se enmarca mucho mejor en los nuevos derroteros epistemológicos y teórico-metodológicos por los que vienen transcurriendo la historia social, política y cultural en las dos últimas décadas. Por ello, sin excluir ninguna perspectiva, en este taller vamos a tratar de primar esta tendencia hacia el análisis culturalista a la hora de organizar y enfocar los temas de debate. No obstante, reitero que todas las perspectivas de análisis de las culturas políticas tienen cabida en el seminario.

          ¿Cuál es el contexto teórico culturalista amplio en el que hemos de entender el concepto de cultura política? El nuevo análisis de las culturas políticas parte de los mencionados giros lingüístico y cultural, pero se desarrolla notablemente hacia lo que se conoce como el nuevo paradigma de análisis de los agentes históricos, en el cual tan importantes son los referentes teóricos que permiten un análisis profundo de los conceptos y discursos, como aquellos otros referentes teóricos e historiográficos que han desarrollado el enfoque de la construcción cultural de los agentes históricos.

          De este modo, la cultura política se concibe analíticamente como un concepto con una vertiente discursiva orientada hacia lo semántico y lo simbólico, y con otra vertiente social orientada hacia las formas de organización, sociabilidad y acción colectiva*. No podemos entrar, al menos en esta introducción, que por fuerza ha de ser breve, en lo que ello está suponiendo para el paradigma tradicional de análisis de los agentes históricos y de las ideas, pero podemos resumirlo en una frase de Joan Scott que ha hecho fortuna: “es la construcción cultural de los agentes históricos lo que hay que analizar e interpretar, no lo que le viene dado de antemano a los historiadores”. A  mi entender, el análisis de las culturas políticas no equivale, por tanto, a la mera reconstrucción de discursos, mucho menos de ideas o pensamientos, sino que constituye una de los hitos fundamentales –por se posición de eje articulador del análisis discursivo y el análisis social– en la reconstrucción de la construcción, articulación y movilización de los agentes históricos colectivos.

          Por ello, al menos yo así lo he defendido, el análisis de las culturas políticas comprende no sólo el análisis de los conceptos y discursos, sino también el de los imaginarios e identidades resultantes, el de las formas y mecanismos de organización y de sociabilidad, y el de las prácticas y movilizaciones colectivas. Y todo ello contextualizado en el propio proceso de constitución y movilización del agente histórico concreto que estemos analizando.

          En mayor o menor medida, es clara la presencia de estos conceptos y de esta tendencia teórica y metodológica en buena parte de las comunicaciones presentadas a este seminario dedicado a Culturas Políticas. Hay textos sobre análisis del discurso y de los conceptos, pero sobre todo hay textos que, enmarcados en esa transición desde la historia política tradicional hacia el nuevo análisis cultural, tratan de aunar el análisis de los discursos, de las culturas políticas y de las ideologías con el análisis de la formación y organización de colectivos sociales. Es decir, parece claro que, hoy día, cuando analizamos las culturas políticas nos estamos refiriendo, aunque en muchas ocasiones sea de manera intuitiva, a un ámbito teórico-metodológico e interpretativo amplio que abarca los discursos, las identidades colectivas, las formas de organización, los mecanismos y lugares de sociabilidad, los repertorios de acción colectiva, etc.

           Actualmente hay textos muy interesantes sobre la genealogía del concepto analítico de cultura política y se están abriendo debates y campos interdisciplinares de trabajo y reflexión en torno a este concepto. Por lo tanto, actualmente, quien inicia una investigación y asume el concepto analítico de cultura política tiene mucho hacia donde mirar y en lo que fijarse o tomar como referencia, pero creo lo interesante sigue siendo la reflexión teórica amplia y siempre apegada al objeto de estudio. No cerrarse a una definición canónica de un concepto y limitarse a aplicarlo en la práctica investigadora. Aunque pueda sonar rimbombante, me gustaría, para concluir mi introducción, decir que la magnitud de las interpretaciones a las que llegamos en nuestras investigaciones depende directamente de la magnitud de los interrogantes epistemológicos, teóricos y temáticos que nos planteamos y de la creatividad, autonomía y valentía que desarrollamos para conseguir respuestas.

           Antes de abordar la presentación de las comunicaciones, quiero haceros unas breves recomendaciones. Uno de los objetivos centrales de los talleres y seminarios como éste es el debate. No obstante, atendiendo al estadio de desarrollo de muchos de los trabajos presentados, creo que debemos orientar el seminario también hacia la reflexión conjunta y el aprendizaje mutuo. ¿Qué quiere decir esto? Pues básicamente que cabe tomar la palabra no sólo para iniciar o desarrollar debates o discusiones, sino también para emitir reflexiones personales, para poner sobre la mesa dudas, para solicitar ayuda o consejo respecto a nuestras investigaciones y, obviamente, para recomendar obras, aconsejar referencias teóricas o historiográficas, explicar un concepto o todo lo que creamos que puede ser de ayuda para otro u otros participantes. Mi intención, como coordinador del taller, es que asumamos en esta sesión presencial los mismos objetivos marcados para el foro web sobre culturas políticas que abrí para preparar el seminario.

          En todos los temas de debate, pero sobre todo en los más teóricos y metodológicos, no dudéis en argumentar en función de vuestras investigaciones. No suelen resultar interesantes los debates teóricos historiográficos descontextualizados respecto a objetos de estudio concretos. De modo que podéis argumentar sobre, por ejemplo, la manera en la que concebís el discurso, los conceptos o las culturas políticas explicando los procesos analíticos concretos que habéis realizado, los referentes teóricos asumidos, las conclusiones e interpretaciones a las que habéis llegado…

          Por mi parte, haré una breve exposición de cada tema presentándolo y especificando algunas de las cuestiones que podríamos tratar al respecto, pero de ninguna manera han de constituir tales cuestiones una guía cerrada, sólo son puntos de partida. Los debates, sinergias y reflexiones conjuntas irán hacia dónde creáis oportuno. Sentíos libres para participar como creáis oportuno.

* Sobre mi forma de concebir analíticamente las culturas políticas me he referido ya en MIGUEL GONZÁLEZ, Román: “Historia, discurso y prácticas sociales. Una contribución a los futuros debates sobre el republicanismo decimonónico y las culturas políticas” en URQUIJO, M. (Ed.): Investigaciones recientes sobre el republicanismo en España, dossier de la revista Historia Contemporánea, 37 (2008), páginas 373-408. Se puede descargar en la sección Publicaciones. El desarrollo teórico más detallado de este concepto de cultura política en MIGUEL GONZÁLEZ, Román: La Pasión Revolucionaria. Culturas políticas republicanas y movilización popular en la España del siglo XIX. Madrid, CEPC, 2007, pp. 28-54, así como en mi tesis doctoral La formación de las culturas políticas republicanas españolas, 1833-1900. Universidad de Cantabria, 2005.

Román Miguel González.

Vitoria-Gasteiz, 15 de septiembre de 2011.

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