Agenda para una Historia Radical (01).

Bajo este título fue recogida la contribución de Edward Palmer Thompson a un debate público con Eric Hobsbawm, Christopher Hill y Perry Anderson en 1985, contribución que fue publicada más tarde en Radical History Review (n.° 36, 1986) y editada en castellano —como texto introductorio a un compendio de trabajos breves del propio autor— por la editorial Crítica en su colección “Historia y Teoría”, dirigida por Josep Fontana.

Repasar algunas de las ideas centrales de aquel texto me parece un buen punto de partida para comenzar a reflexionar, casi tres décadas después y con la que está cayendo, sobre la necesidad de seguir revisando y actualizando –sin perder un ápice de su espíritu original– los planteamientos, prácticas y actitudes de lo que de una manera genérica se conoce como Historia Radical.

Sin duda, en “Agenda para una Historia Radical” no estamos ante la reflexión teórica más profunda de E. P. Thompson, pero se trata, también sin duda, de un texto al que le subyace una fuerza enorme y que es clave para entender el espíritu de la Radical History, ya que en él se aúnan su bagaje científico-histórico y su activismo, tras muchos años de militancia en el movimiento pacifista y antinuclear.

Esa confluencia entre Ciencia y activismo es precisamente lo que permite a Thompson manifestar abiertamente el ethos o espíritu radical que, independientemente del paradigma científico-histórico vigente, ha de animar la reflexión teórica, la práctica investigadora y la escritura auténticamente radicales. Ahí reside exactamente la fuerza de este texto: pueden —y deben— desmoronarse los sistemas teóricos generales de referencia, puede transformarse la Teoría del conocimiento que estructura las ciencias sociales y humanas, pueden anularse las instituciones académicas como soporte de la investigación radical y verdaderamente autónoma y comprometida, y puede la “ciencia normal”, como la denominaba Thomas Kuhn, subsumir y devaluar una forma concreta de hacer historia social, cultural, de género… pero siempre nos queda un reducto al que retornar y desde el que reinventar y reconstruir la Historia Radical.

¿Qué es la Historia Radical? Por encima de la manera en la que se ha plasmado o se plasmará en cada época, lo que le subyace y constituye su reducto imperecedero es un ethos o espíritu radical que, en primer lugar, encamina la continua reconstrucción epistemológica y teórico-metodológica de la Historia conforme a la vanguardia del conocimiento científico. En segundo lugar, ese espíritu fija los criterios para redefinir e incluso reinventar el Objeto de estudio y, en tercer lugar, inequívocamente dirige la funcionalidad del quehacer científico en un sentido constructivo —incluso cuando ese quehacer es deconstructivo— y liberador para los seres humanos.

Objeto, Teoría-Método y Funcionalidad son los elementos que nos permiten hablar de Ciencia, de ahí que ese espíritu radical básico, al ser transversal a estos elementos, constituya en la práctica una fuerza prístina imperecedera que permite la continua reconstrucción de los fundamentos científicos, especialmente de las ciencias humanas y sociales. Aquello que constituye el núcleo básico e irrenunciable de la Historia Radical no es, por tanto, un paradigma concreto ni un sistema teórico de referencia, sino un espíritu que proporciona los criterios para recuperar una forma en extremo valiosa de entender y desarrollar la práctica científico-histórica. La gran potencia del texto “Agenda para una Historia radical” de E. P. Thompson reside en que ese espíritu radical de base desborda su confinamiento subyacente y aflora a la superficie trascendiendo la Teoría radical hacia la Sabiduría radical.

¿Cuáles eran, para E. P. Thompson, los fundamentos de la Historia Radical? Trataré, para mayor coherencia e inteligibilidad, de agrupar sus planteamientos en cuatro grandes ejes al tiempo que prestaré especial atención —por el valor que atesora para el presente— al espíritu radical que los articula. Todo ello constituirá el argumento de los próximos textos de este blog referentes a la serie Agenda para una Historia Radical. Tras ellos comenzaré a abordar —deseando que alguien más se sume al empeño— la actualización de la agenda de la Historia Radical para desarrollar la enorme potencialidad que el ethos o espíritu radical básico encuentra en el actual contexto científico y social.

Román Miguel González

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